Este proyecto proponía establecer el valor económico, social y cultural que los cazadores-recolectores del extremo Norte de Chile confirieron a los humedales altoandinos, específicamente al Salar de Surire. A través de prospecciones arqueológicas de superficie realizadas en diferentes áreas del Salar de Surire y sus alrededores, el equipo de investigación examinó cómo la actividad humana y los procesos naturales fueron creando el paisaje arqueológico que hoy observamos. Entre los principales hallazgos registrados, destaca la evidencia de ocupaciones humanas continuas en los últimos 10.000 años en algunos bofedales, lo que demuestra una interacción compleja entre los cambios en el paisaje y la actividad de comunidades de cazadores-recolectores y pastores que vivieron y viven en el altiplano de los Andes centro-sur. El estudio del bofedal de Surire reveló la existencia de antiguos canales de irrigación construidos por el ser humano, que datan de entre 2.000 y 1.000 años atrás. Estos sistemas de manejo y gestión del agua fueron cruciales para las comunidades pastoriles posteriores, y constituyen a la fecha una de las más tempranas evidencias directas del manejo de bofedales en los Andes centro-sur.
Investigador Responsable : Luca Sitzia